Emprendimiento talento o habilidad

El emprendimiento parece ser de todas las edades. A veces uno ve niños o jóvenes que, muchas veces a pesar de sus entornos, se mueven como unos emprendedores innatos, dejando atrás todos los proyectos escolares de emprendimiento y creando su propio mundo a través de sus acciones, con frecuencia visto como rebelde y a frustración de sus profesores.

La conversación de que si los emprendedores nacen o se hacen, ha sido larga. Sin embargo, esta muy cláro que la educación y la mentalidad de los padres tienen un papel esencial y que muchos, muchos más se pueden hacer emprendedores buenos de esta forma, lo que trae beneficios para las mismas personas, pero por supuesto también para la economía, el empleo, etc., además, está comprobado que la creatividad (y claro que el emprendimiento tiene mucho de esto) contribuye bastante a la felicidad y la realización de las personas, de una forma sostenible y constructiva.

El emprendimiento es un enfoque relativamente nuevo y implica asumir un riesgo y una incertidumbre, que para muchas personas (incluyendo educadores y padres) es nuevo y difícil, tanto en sus propias acciones como enseñando a otros. Actitudes como mejor limitarse a lo que uno conoce, basado en la falta de oportunidades percibidas, muchas veces hacen más daño que bien y hace que incluso los chicos con más potencial y ganas, dejan de soñar.

En la mentalidad de emprendimiento, claro que el papel de los profesores es clave. Si ellos se quedan en los problemas diarios y no estimulan ni permiten pensar en oportunidades, más bien que necesidades, los chicos muy difícilmente van a experimentar, mientras que está curiosidad y recursividad a la hora de resolver problemas, es claro para futuros emprendedores. Al final, sin un sentido de querer y tener el poder para cambiar situaciones, difícilmente van a tener la iniciativa de cambiar su propia vida y buscar oportunidades, en términos de estudios o emprendimientos.

Así que también los proyectos escolares, si están formulado desde una mentalidad de escasez y falta de oportunidades, contribuyen a que los chicos no desarrollan habilidades emprendedoras, se limitan a cumplir con solamente lo necesario y finalmente no piensan más allá que lo que ven de sus padres y su entorno directo. Al final, proyectos escolares en los cuales todos los años los alumnos montan un proyecto de producción de mermelada para vender en la feria anual del pueblo, fuertemente inducido por el profesor y con poco interés de los mismos alumnos, no les demostraran el impacto que el emprendimiento puede tener en sus vidas.

Que pasaría si todos empezarían a pensar en las oportunidades, en cambio que a las necesidades? Que pasaría si todos pensarían en soluciones para lo que ven a diario, en cambio que a quejarse? Que podríamos hacer para potenciar a los sueños y ayudarles a aterrizar de una forma realista, en cambio de limitar y obligar? La clave está por la educación y por proyectos escolares que construyen habilidades, más que forzar hace ideas repetidas, desmotivadores y poco creativos.